Soy

Queridos lectores,

Siempre estoy muy ocupado, y tengo poco tiempo libre pues mis días son por lo general muy ajetreados, pero es precisamente por eso que me he decidido a empezar este sitio. No como un ejercicio de ego, sino como una manera de introspección y de calmarme y relajarme para hacer frente a las turbulencias cotidianas que forman parte del hombre de negocios moderno y de todos en general.

Vivimos hoy un momento histórico que es en ocasiones trágico, emocionante, estimulante y a la vez demandante.

Enfrentamos un mundo de vertiginosa velocidad, en el cual lo más avanzado de hoy, se transforma en anticuado para mañana. Me ha tocado vivir, como a muchos de ustedes, pasar de escuchar música en discos LP de 33 revoluciones (y hasta 45), cintas de carrete abierto, a la música en formato digital mp3 u otro. De la tv blanco y negro a las pantallas 4k que tenemos ahora, de ver una película fantástica en el cine por única vez y memorizarla para toda la vida, hasta la posibilidad de poseer esa película en casa, o verla una y otra vez a través de internet.

Actividades que se llevaban muchos días como escribir a máquina, enviar una carta por correo a un ser querido al otro lado del mundo, consultar datos en la biblioteca, en periódicos y otros medios. Hoy un pequeño aparato que me cabe en el bolsillo y me acompaña en mi vida diaria, me da las respuestas que necesito casi de manera instantánea y me conecta al resto del mundo.

La contraparte es que ante tal acelere de nuestro mundo actual, nuestra velocidad para reaccionar ante cualquier circunstancia, también debe de ser casi instantánea si queremos ser efectivos y no fracasar. Y aunque estoy hablando principalmente de nuestra vida profesional y en mi caso de hombre de negocios, es algo que también se aplica en otros ramos de nuestra cotidianeidad, en el esfuerzo de tratar de mantener el paso que nos impone el mundo que hemos creado.

Curiosamente, por contradictorio que pueda parecer, para poder mantener dicho ritmo y lograr nuestras metas, es importante conocer y emplear el arte de la paciencia y la reflexión. Todos nos desesperamos si las cosas no suceden en el instante en que lo deseamos. Hemos olvidado que el proceso para hacer que suceda, es muchas veces más valioso y recompensante que el lograrlo. Me he dado cuenta que el obtener algo, seguido solo me da un gozo momentáneo, por lo que ahora que soy más grande he aprendido a disfrutar de ese proceso, de esa emoción de anhelo que es más duradera. No quiero decir con ello que alcanzar una meta no sea importante, pero el esfuerzo para alcanzarla es lo realmente enriquecedor.

Me apasionan los negocios y las finanzas. He tenido triunfos y fracasos como muchos otros. Cuando caes, lo importante es levantarse y seguir adelante. No podemos vivir en el miedo constante. El miedo debe ser un consejero, pero jamás un amo.

Esto es algo que me inquieta, vivimos todos en el terror y noto que hemos perdido nuestra capacidad de divertirnos, de reír, de gozar y de maravillarnos. Yo mismo peco mucho de olvidar muchas cosas importantes en la vida y me doy cuenta de que el mundo que heredo a mis hijos, por muy lleno de tecnologías, comodidades y avances, carece más y más de propósito e ideales.

Por eso voy a dedicar un poco de mi tiempo en crear un sitio, en el cual quiero plasmar mis gustos, inquietudes, temores y mi visión del mundo que posiblemente comparto con algunos y que será motivos de burla y critica de otros.

En realidad, eso no importa. Mi propósito es expresarme, relajarme. compartir y de ser posible crecer como ser humano.

Intereses

Anécdotas

Cuando seas grande

En el aula a mis compañeros de colegio les preguntaban qué querían ser cuando fueran mayores. La mayoría contestaba de manera fantástica, ya saben el típico “yo seré bombero “, “¡y yo policía!”, Cuando llegó mi turno solo dije sin dejar de mirar al frente: “director de un banco”…

Era yo un crío cuando decidí sobre mi vocación, habemos gente que desde temprana edad sabemos o intuimos el camino que hemos de recorrer. Yo sabía que mi vida iba a estar estrechamente ligada al mundo financiero.

Académicamente fui hiperactivo, con la capacidad que tengo de moverme en distintas áreas no entiendo como siempre tenía las mejores notas y no me costaba tanto trabajo. Si le sumamos (la palabra sumar me gusta) a mi forma de ser, que mi padre fue muy estricto, al estilo militar, con eso ya sabrán el resto de la historia de mis excelentes calificaciones.

Por lo general trato de ir un paso adelante y de ver más allá de lo obvio, recuerdo cuando le vaticiné a mi profesora quien era seguidora de Marx, años antes de que sucediera, sobre la caída de la entonces U.R.S.S y del comunismo y los huecos que había en el socialismo. Ella afirmaba que me tenía que sentar a ver triunfar al sistema y yo le contestaba cosas como: “Profesora, no sé qué prefieran los ciudadanos rusos, balas o mantequilla”.

Estudié para administrador de empresas con post-grado en Dirección.

Soy especialista como Auditor Interno Integral en ISO9001, ISO 14001 y OHSAS 18001.

Ya tengo más de 30 años de experiencia laboral, de los cuales 24 fueron en el sector financiero español, empecé a trabajar en un banco a los 17 años. Detesto ser mediocre por lo que siempre trato de destacar con propuestas diferentes pero fundamentadas para obtener resultados positivos.

Aprendí y estoy convencido, que en los negocios donde se manejan inversiones o cualquier flujo de transacciones comerciales, hay que ser responsable y dinámico, ser pro-activo y tener capacidad de negociación y liderazgo. Es importante reconocer la disposición para trabajar en equipo. Debemos cultivar las relaciones interpersonales y mostrar continua aptitud para el cambio y el aprendizaje. A mis colaboradores les pido lo que profeso, y es ser comprometido con las tareas asignadas, que sean analíticos, críticos y con habilidad para solucionar los problemas mediante una adecuada comunicación.

Como profesional siempre he seguido el camino de la ética y promover los valores humanos sobre el dinero. Nunca me he aprovechado de nadie y siempre estoy viendo las formas de lograr mis metas de manera honesta y con la visión de proteger a la gente que cree en mí.

Otro ladrillo en la pared

Bienvenido al 2030