La actitud es todo

La actitud es todoHoy quisiera profundizar en el tema de nuestra actitud diaria y el impacto que tiene en nuestras vidas.

Ya he platicado un poco acerca de ello en el artículo sobre los telómeros.

Existen estudios muy serios acerca de cómo nuestros pensamientos y emociones impactan químicamente nuestro cuerpo.

Una actitud positiva impacta favorablemente nuestro cuerpo y todo alrededor nuestro, mientras que una negativa impacta desfavorablemente.

La Dra. Neurocientífica Candace Pert fue una de las pioneras a nivel científico en demostrar esta relación entre las emociones y el impacto químico en el cuerpo.

Comprobó cómo los pensamientos positivos o negativos tienen un impacto en nuestra salud.

Para los que estén interesados en el tema, les recomiendo su libro “Molecules of Emotion”.

Estudios recientes acerca del cerebro, y en particular de las ondas cerebrales muestran que cuando el cerebro entra en un rango de frecuencia emite, neuroquímicos de diversos tipos.

Como sabemos el cerebro funciona en un multinivel de frecuencias que van desde las ondas Beta, hasta las ondas Épsilon.

En estos estudios han descubierto que por ejemplo cuando el cerebro emite ondas a 10Hz, el cerebro suelta serotonina, que es un neurotransmisor que reduce el dolor y aumenta el placer.

Se le conoce también como el químico del “sentirse bien”. A estas ondas se les conoce como alfa (8-13.9Hz).

Este estado es el estado de relajación, anti-stress, ayuda a la creatividad y es muy benéfico para la salud.

Se le conoce también como estado de meditación.

En Japón por ejemplo, los ejecutivos tienen tal nivel de estrés que hay un índice elevado de problemas cardiacos y hasta muertes.

Allá a estos ejecutivos, les enseñan a meditar, justamente para contra restar.

Yo en lo particular soy demasiado hiperactivo como para meditar, pero por eso compenso cocinando.

También existen métodos como la psico-acústica, que no es otra cosa que escuchar ciertos sonidos y músicas para ajustar los patrones del cerebro.

Para ello se emplean audífonos. Por ejemplo, hay grabaciones que en un oído mandan sonidos a 200Hz y en el otro 210Hz, la diferencia de 10Hz llamada Binaural Beat (Ritmo Binaural) produce esas ondas de 10Hz en el cerebro.

Consiguiendo el efecto deseado.

Lo mismo se emplea para inducir otros estados de conciencia, como Theta, Delta, etc.

Esta terapia se emplea para subir el sistema inmunológico, mejorar el sueño, reducir estrés, prevenir cáncer, Alzheimer y muchas cosas más.

Pero sin complicarse la existencia, como muestran los experimentos, basta con tener pensamientos positivos, una actitud positiva, de gratitud y apreciación.

Estos pensamientos generan serotonina.

El profesor Joseph Ledoux, habla también sobre este tema, pero desde el punto de vista del cerebro, en sus libros “The emotional brain” y “The Synaptic Self”.

Todo lo que repetimos se convierte en patrón en el cerebro y se vuelve una respuesta automática.

A la larga define quienes somos.

Así si nos esforzamos por ser positivos, reforzamos la red neuronal (conexiones en nuestro cerebro).

Y la actitud positiva, se convierte en una respuesta automática en nuestro cerebro y cuerpo.

Por lo tanto siempre estamos inundando nuestro cuerpo de químicos benéficos.

Desgraciadamente, lo opuesto, la negatividad, se ha apoderado de nuestras vidas y se ha convertido en un patrón de respuesta automático.

Lo más común es el quejarse.

Estudios realizados por la universidad de Stanford demuestran que la mayor parte de la gente se queja una vez por minuto en una conversación.

También han medido que con tan solo media hora de queja diaria, nuestro cerebro se ve físicamente dañado y nuestra salud deteriorada.

En particular el Hipocampo, órgano del cerebro que es crítico en el pensamiento inteligente, la resolución de problemas y el procesamiento de información actual y su memorización.

El Alzheimer ataca y destruye justamente esta área.
Como nos la pasamos quejándonos y culpabilizando, hemos creado una red neuronal de respuesta automática negativa y sin importar lo que suceda alrededor nuestro, nuestra reacción es quejarnos por algo.

Así como hablamos que la gratitud y apreciación generan serotonina, la queja y los pensamientos negativos, generan otro neurotransmisor llamado Cortisol, que es la hormona del estrés.

Esta hormona se libera normalmente cuando estamos en una situación de vida o muerte.

Toda la energía se dirige a poder defendernos o huir como liebres.

El efecto es que las células dejan de alimentarse, paran de reproducirse, el sistema inmune baja las defensas, la sangre y energía se van a las extremidades en vez de a los órganos vitales y el cerebro.

Las consecuencias son acumulación de grasa, por lo tanto aumento del colesterol, obesidad, caída de las defensas internas (sistema inmune), poca claridad de pensamiento, incremento de la presión, subida del azúcar (diabetes), problemas de corazón y riesgo de infarto.

Deterioración de tejidos, células, envejecimiento…

Recuerden estamos hablando de media hora de queja diaria, agreguemos el pesimismo, el enojo, la envidia, la prepotencia, el hecho de que ni siquiera es media hora, sino algo casi permanente.

Y ya no hablemos del impacto de tal actitud alrededor nuestro.

Las quejas y la actitud negativa nos salen demasiado costosas.

Y sin embargo se ha vuelto nuestro patrón

¿Estamos realmente dispuestos a enfermarnos y morir por una conexión neuronal errónea?

Creo que es gran tiempo de cambiar nuestra actitud, de disfrutar más, apreciar lo que tenemos y de buscar sentirnos bien en vez de justificar porqué debemos de quejarnos.

Les recomiendo la película/documental What The Bleep Do We Know!? (¿¡Y tú qué sabes!?) :

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