El dinero y el valor de las cosas

El dinero y el valor de las cosas

En ocasiones me hacen la pregunta: ¿Qué es el dinero y qué le da el valor a las cosas?

Brevemente les diré que el dinero, que es algo del diario para todos, es algo elusivo y por lo tanto no tan sencillo de definir.

Una manera simplista de hacerlo, sería decir que el dinero remplazó al trueque permitiendo crear un acuerdo de equivalencia de bienes a intercambiar.

Es decir: ¿Una vaca equivale a cuántas gallinas, a cuántas lechugas…?

Y por lo tanto es un medio de intercambio.

Hay una conocida historia que ejemplifica muy bien lo etéreo del dinero:

En un pequeño pueblo donde todos están endeudados, llega un cliente extranjero con dinero a un hotel y paga con un billete de 100 euros y sube a su habitación.

El dueño del hotel toma el billete y corre a pagarle al carnicero los 100 que le debe de una entrega a su restaurant.

Al recibir el billete, el carnicero corre a pagar los 100 que le debe al granjero que le proporciona los animales.

El campesino con el billete en mano corre a pagar su deuda a la prostituta, quién al recibir el billete corre a pagar su deuda de 100 euros con el dueño del hotel por el uso de habitación con sus clientes.

En eso baja el extranjero, pide que se le rembolse pues no le gusta su habitación y toma su billete y se va…

En ciertos casos como el suyo y el mío, se requiere de un respaldo, pero definitivamente no nuestro propio respaldo.

Es decir yo puedo emitir un cheque para hacer un pago, pero ese cheque no tiene valor alguno, si no hay una cuenta de banco con fondos que la respalde.

En otros casos como el de la Reserva Federal de los Estados Unidos, no requieren de ese respaldo para generar nuevo dinero y realizar cualquier pago, simplemente generan ese dinero sin necesitar una reserva de oro o plata por ejemplo.

En el mundo moderno el dinero (que ya no tiene un respaldo en bienes como el oro como lo tenía antiguamente), se define como moneda de papel de intercambio.

Desde luego esto ya está cambiando con la era del dinero electrónico, en cuyo caso hablamos de transacciones a través de medios electrónicos.

Pero regresando al dinero como moneda de papel de intercambio, hay quienes argumentan con justa razón, que una nota de cambio es una moneda de papel y que lo que produce es una deuda y no un intercambio y no forma parte de una economía monetaria, sino una economía de crédito.

Por lo que se habla de papel de intercambio para pago final (no existe deuda).

Tomando en cuenta estos factores, el profesor economista Italiano Augusto Graziano habló en su libro “La teoría del circuito monetario”, antes del advenimiento de las transacciones electrónicas, que el dinero es fundamentalmente la promesa de un banco a sus clientes y un pago monetario es la transferencia de esa promesa de un cliente a otro.

Por lo tanto en una transacción monetaria están involucrados por lo menos tres partes, el vendedor, el comprador y el banco.

Ahora hablando del valor de las cosas.

¿Quién determina el valor de las cosas?

Para mi existen dos valores, uno comercial y otro el personal. El primero es el valor que el propietario o fabricante da a su mercancía o servicio.

Por ejemplo dos camisas de la misma calidad pueden tener precios diametralmente opuestos.

Ese precio lo ponen sus fabricantes y el artículo adquiere ese valor real comercial cuando hay consumidores dispuestos a adquirirlo, de allí las llamadas marcas, con precios exorbitantes.

Por otro lado, tenemos el valor que cada uno individualmente le damos a las cosas y que se basa en la persona, sus necesidades, el lugar y todo el contexto que lo rodea.

Por ejemplo, una persona puede tener una inmensa alberca en su casa y eso comercialmente puede ser muy valioso, sin embargo, si esa persona se encuentra en medio del desierto todo deshidratada, un vaso con agua es mucho más valioso.

No es lo mismo si tengo un gran refrigerador en mi cocina en una gran ciudad, que un pequeño refrigerador en un pueblito en medio de la nada.

Durante la segunda guerra mundial personas con diamantes y oro, los cambiaban por comida.

Los diamantes no se los puede uno comer y para la sobrevivencia la comida es primordial y tercero en la escala de las necesidades esenciales del humano, después de respirar y beber.

También está el valor sentimental.

Por ejemplo, una alhaja de la abuela puede tener mucho valor sentimental y no estamos dispuestos a deshacernos de ella por ninguna suma.

Esa misma alhaja en una casa de empeños sería pagada con un precio inclusive por debajo del valor comercial, porque para el prestamista el valor del mismo objeto es muy distinto.

Uno de los factores que le dan valor a las cosas, es precisamente la escasez.

Pero todo es relativo.

Existen cosas que son escasas y no por ello son valiosas.

Como muestra, dicen que Islandia es uno de los lugares donde escasea la contaminación y les aseguro que eso no hace valiosa a la contaminación, sino al lugar.

Recuerdo estando chico, cuando salió la primera película de la guerra de las galaxias y sacaron las figuras de los personajes, R2D2 el robot era uno de los más cotizados, pues todo mundo quería tener uno.

La figura que no tenía mucho valor era la de Obi-Wan Kenobi, el anciano maestro Jedi que pocos entendían en aquél entonces. Como niños, nadie quería jugar con el personaje de viejo.

Era hasta motivo de burla. Por lo mismo, de ese personaje se hicieron pocos.

Ahora ese personaje, el primero que sacaron que no valía ni siquiera $3USD se subasta en miles de dólares.

El tiempo le dio valor.

Y a la vez el tiempo es lo más valioso que tenemos.

Por eso es gran tiempo que tomemos las riendas de nuestro destino y determinemos nuestro propio valor, que invirtamos en nosotros mismos y crezcamos.

Es importante seguir aprendiendo. Lean libros como el de “Piense y hágase rico” de Napoleón Hill y muchos tantos más.

No se deprecien ni se desprecien.

Es una cuestión de actitud.

¡Mi valor no me lo da lo que poseo, sino quién soy!

 

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