Hombre de negocios

Hombre de negocios

En qué consiste ser un verdadero hombre de negocios:

Hacer negocios, cualquiera lo puede hacer.

De hecho, todos negociamos en nuestra vida diaria, ya sea para obtener algún beneficio o bien para obtener la resolución de algo.

Un hombre de negocios es aquél que sabe cerrar buenos acuerdos y que sabe hacer fructificar lo que tiene a su alcance.

Un verdadero hombre de negocios es eso y mucho más.

Debe ser un visionario que no vive únicamente de sus hazañas pasadas.

La mirada siempre va enfocada en el futuro, con los pies bien cimentados en el presente y respaldado con la experiencia adquirida del pasado.

Pero se requiere de un carácter, de temple y una combinación de ser optimista, intrépido, impredecible y porqué no, genial.

Son atributos que se deben de aplicar para llevar ventaja en los negocios.

En lo personal no me gusta pensar, ni hacer las cosas de manera convencional. Por lo general, las personas no entienden mi forma de actuar. Eso los desconcierta.

En 1956 se jugó una de las grandes partidas de ajedrez, en la cual el gran maestro Robert Byrne, en aquél entonces líder campeón de ajedrez de los Estados Unidos perdió la partida contra un niño de 13 años, que de manera desconcertante realizaba movimientos innovadores e improvisados, como lo describen quienes han analizado la partida.

Entre ellos, el niño sacrificó su reina (negra), jugada considerada brillante hasta la fecha, obteniendo la victoria de ese movimiento que parecía ser su perdición.

Ese niño se llamaba Bobby Fisher y es considerado uno de los grandes ajedrecistas de todos los tiempos.

Otro gran ajedrecista Ruso y campeón mundial, Tigra Petrosian mencionó acerca de Bobby: “Las victorias de Fischer son un enigma para mí”.

En las artes marciales, las técnicas más peligrosas y eficaces, son aquéllas cuyos movimientos son imprevisibles, en las estrategias de combate es lo mismo, si tu enemigo te puede leer, ya tienes la batalla perdida.

El hombre de negocios, debe siempre estar en búsqueda de nuevas estrategias, hacer las reestructuras necesarias a sus negocios para mantenerse competitivo.

En ocasiones involucra una reingeniería total, que parte desde volver a concebir todo de cero en una hoja blanca de papel.

El hombre de negocios tiene que estar dispuesto a correr riesgos, no sin antes haber analizado a fondo toda la información que está a su alcance y si ve un buen potencial lanzarse.

Cuando todo va bien y las aguas están tranquilas, es el mejor momento para anticipar y planear estrategias, pero hay momentos en que aparecen tempestades y no tiene el lujo del tiempo para tomar decisiones ampliamente meditadas.

En ese caso sus decisiones y acciones deben ser rápidas y debe confiar mucho en su experiencia.

También debe ser sólido porque cuando todo va bien todo mundo lo admira y ofrece su amistad, pero cuando las cosas se ponen difíciles ( y siempre existen esos momentos), las personas dan la espalda, se alejan o bien atacan.

Es en esos momentos que se aprecia si la persona tiene o no el temple de un verdadero hombre de negocios.

Es en esos momentos en que muchos tiran la toalla y no se vuelve a saber de ellos.

El hombre de negocios debe tener auto estima y creer en sí mismo aún si los demás no creen en él.

El famoso Henry Ford fracasó en sus primeras 3 compañías de autos, y a pesar de la mala fama que le hicieron en la industria del automóvil, no se dio por vencido y con su cuarto intento demostró ser uno de los mejores hombres de negocios, además por supuesto de revolucionar el motor de combustión.

Creó el auto más ligero de la época y su compañía fue una de las pocas en sobrevivir la era de inicio de la industria automotriz .

Harland David Sanders batalló muchos años tratando de vender la receta de sus pollos a más de 1000 restaurantes que lo rechazaron.

Pero nunca se rindió y ahora Kentucky Fried Chicken se consume a escala mundial.

Como ellos hay muchos ejemplos más.

Desde luego un hombre de negocios no pretende ser experto en todo, como lo cacarean muchos.

Un hombre de negocios conoce lo suficiente acerca de los temas a tratar como para que no lo embauquen y si no conoce lo estudia.

En la industria de la construcción me he encontrado con un gran número de arquitectos e ingenieros que construyen y no tienen la menor idea de lo que es la plomería y la electricidad y dejan el diseño y la responsabilidad al plomero/electricista y luego vienen los problemas y se extrañan.

El hombre de negocios no está solo, siempre se rodea de expertos en los temas que necesita conocer y hace uso de ese conocimiento y de esa experiencia.

Con el tiempo integra un equipo sólido que lo respalda y le permite tomar las mejores decisiones y afrontar obstáculos de manera inteligente.

Hay quienes se las dan de todólogos, hablan bonito pero en la práctica no pueden hacer que las cosas funcionen.

También hay expertos en una materia, que tratan de abarcarlo todo pero no pueden con el paquete, pues no saben qué hacer, en especial cuando las cosas se ponen difíciles.

Todos hemos visto estas situaciones.

Por ejemplo un experto cocinero que abre un restaurant.

La comida es excelente, pero no tiene la más remota idea de cómo administrar el restaurant y por desgracia, eso lo lleva al fracaso.

Lo mismo sucede con genios de la informática, matemáticos con fórmulas mágicas, científicos con ideas brillantes, si incursionan en otros campos ajenos al suyo y no tienen un buen equipo de expertos en las otras materias, es casi seguro que acaban en la ruina, y es triste porque grandes ideas no llegan a fructificar debido a ello.

Por lo tanto un buen equipo es importante para el hombre de negocios y definitivamente toda herramienta útil que esté a su alcance.

Esas herramientas le deben facilitar el trabajo, pero no debe caer en el error de basarlo todo en ellas.

Por ejemplo yo tengo una computadora muy sofisticada que trabaja con algoritmos financieros de tipo red neuronal y toma de decisiones, es una valiosa fuente de información y de cálculos, me permite tomar ciertas decisiones rápidamente, pero no es más que una herramienta y cuento con un equipo de expertos que me apoyan, porque los algoritmos pueden convertirse en el aprendiz de brujo, como en la película de Fantasía y entrar en conflicto entre ellos dando resultados caóticos.

Si no pregúntenle a Amazon que los emplea diariamente.

Sacó a la venta un libro sobre las moscas “The Making of a Fly” a un precio de $1,730,054.91 USD y a las pocas horas subió el precio a $23,698,655.93 USD porque lo dejaron en manos de una computadora que analiza algoritmos.

Lo que hacen estos programas es tratar de encontrar patrones y proveer correlaciones que tengan un sentido.

Existen programas diseñados para esconder algoritmos y otros diseñados para encontrar esos algoritmos escondidos.

Wall Street maneja programas de algoritmos más sofisticados que existen y que se manejan en micro segundos para tratar de obtener información antes que los demás.

Es decir el algoritmo de intercambio, trata de hacer dinero entre el momento en que se transmite la información de un intercambio y el momento en que el destinatario la recibe para completar el intercambio.

En el 2010, un fenómeno que fue llamado “The Flash Crash of 2:45” y que duró 15 minutos tuvo como resultado la desaparición definitiva del 9% del valor del mercado total causado en parte por este tipo de programas y en parte se atribuyó al Sr. Sarao por supuestas malas prácticas.

La realidad es que el uso de estos sistemas extremadamente agresivos, crea un fuerte desbalance en los intercambios.

Los sistemas de intercambio automatizados siguen ciegamente el código que les fue programado, sin importar los posibles resultados dañinos. Nadie tiene control, todos ven únicamente pantallas sin saber realmente que está sucediendo.

Y hablamos de microsegundos (500000 microsegundos es lo que tardamos en apretar el mouse).

Para estos algoritmos que se emplean en Wall Street 5 microsegundos de atraso representan una pérdida.

De ahí que ahora se invierten millones en desarrollar tecnología que permita que esa comunicación sea aún más rápida, principalmente con redes de fibra óptica y aumento geográfico de localización de servidores. MIT creó un mapa empleando los conocimientos avanzados de física y aplicando la matemática de Einstein-Poldosky-Rosen de entrelazamiento cuántico.

Este mapa representa con puntos rojos los lugares en el mundo dónde están situados los principales centros de dinero e intercambio y con puntos azules dónde deberían estar situados los servidores para maximizar y hacer más efectiva la aplicación de esos algoritmos y obtener todo el beneficio.

Como pueden apreciar la mayor parte se encuentran en medio del océano y otros lugares inaccesibles.

Lo cual ya les da una idea de la investigación y recursos que se van a invertir en ver la manera de poner servidores en medio del mar o desarrollar otra tecnología que permita obtener el mismo resultado.

Como he comentado en otros de mis escritos, la búsqueda de riqueza instantánea es desmedida, al igual que la aceleración que le damos a nuestras vidas nos llevan directo al abismo.

El hombre de negocios, debe también saber invertir su tiempo y sus recursos y ser paciente.

Como les decía en otros de mis escritos, todo mundo quiere las cosas ya, pero la realidad es que todo lleva un tiempo de maduración y eso lo debe saber el hombre de negocios.

No desesperarse y seguir el camino que se ha trazado.

Por mucho que tratemos de apresurar a un árbol, tardará años en dar sus frutos.

Y desde luego debe ser integro, recto y honesto.

De otra manera tendrá todas las puertas cerradas antes de siquiera empezar.

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