Telómeros

La angosta diferencia entre rejuvenecer o no: Telómeros

Me emociona mucho aprender nuevas cosas acerca de quiénes somos y de cuál es nuestro potencial.

Quiero compartir con ustedes este descubrimiento reciente que es de gran importancia en lo que se refiere a salud y a mantenerse jóvenes.

Nuestra historia empieza con la pesca de una langosta en las costas de Canadá en el 2008.

Esta langosta en particular pesaba más de 9 kilos, pero lo importante es, no que necesitara una dieta, sino que los expertos determinaron su edad de por lo menos 140 años.

Las personas se encariñaron con ella y le llamaron George y fue liberada en el 2009.

Los estudios que se han realizado a las langostas muestran que mantienen su juventud por un periodo muy largo comparado con nosotros.

Hablan de langostas inmortales.

¿En qué consiste la diferencia?

En sus descubrimientos, los científicos lo relacionan con los telómeros (Del griego: parte final).

Estos telómeros son capas que protegen nuestro ADN.

La analogía más común que se hace a manera de dar una imagen mental, es que son como los plásticos protectores que le ponen en los extremos a los cordones, para evitar que se deshilachen.

Para ser más precisos, los telomeros se encuentran en los extremos de los cromosomas y protegen del deterioro de los mismos cuando las células se dividen.

Entre más largo es un telómero, más joven es una célula.

En las células más viejas, han disminuido su tamaño.

En los seres humanos, cuando las células se dividen, los telómeros se van acortando, y entre más vieja es una célula, más cortos son sus telómeros.

De ahí la correlación que han encontrado entre la vejez y los telómeros.

Por otro lado, en las langostas, cuando se reproducen sus células, los telómeros rejuvenecen constantemente, gracias a una enzima llamada telomerase.

Se ha comprobado ya que esa enzima puede prolongar la vida y la juventud.

Cuando se está copiando el ADN (las células reproduciéndose), la doble hélice del ADN se desenvuelve y una proteína se desplaza.

En el trayecto de esa proteína, un nuevo ADN se crea.

Para tener una mejor visión de esto, esa proteína es como un tren en una vía y conforme avanza, va duplicando por atrás ese ADN.

La problemática es que cuando el tren llega al final de la vía, ya no puede copiar la parte en la que está parado.

Por lo tanto, la copia es más corta que el original.

La vez siguiente en que se realice la copia, será aún más chica que la anterior.

Cada vez que se copia el ADN, se pierde una parte.

Para compensar esto, la naturaleza extiende más la vía a través de los telómeros para poder duplicar.

Pero si se duplica varias veces, llega un momento en el que el telomero se acaba y entonces se corta una parte del gen.

Y es allí donde la enfermedad y el envejecimiento comienzan a manifestarse.

La pregunta entonces es:

¿Se puede revertir el desgaste de los telómeros o evitar su desgaste tan rápido?

El ser humano también produce esa enzima telomerase, sin embargo, en cantidades mucho menores que las langostas.

La excepción es con las células cancerígenas, que son las que más producen esta enzima y que por lo tanto se vuelven casi inmortales.

Aumentar estas enzimas de manera indiscriminada en nuestro cuerpo podría también representar un peligro.

Tengamos cuidado con los fraudes, estafas y pastillas químicas que irán saliendo en el mercado. no olvidemos que también hay células que se eliminan de manera natural, porque no es conveniente tenerlas en el cuerpo.

No se trata de meter telomerase a lo loco en el cuerpo porque los daños pueden ser cuantiosos.

Existe una mejor opción:

El poder de la mente sobre el cuerpo.

La bióloga molecular Elizabeth Blackburn, ganadora del premio nobel y que forma parte del equipo que descubrió y estudió los telómeros, dice lo siguiente:

“Los telómeros están escuchando tus pensamientos”.

Los estudios mostraron que los aproximadamente 65,000 pensamientos que tenemos diarios influyen directamente al cuerpo, y afectan a los telómeros.

La reducción de tamaño de los mismos se ve afectada por pesimismo, negatividad, hostilidad y cualquier tipo de emoción y pensamiento negativo que estresa al cuerpo.

Por lo tanto, estemos conscientes de nuestra actitud.

¿Será que las langostas son más felices que nosotros?

Han descubierto que la enzima telomerase se activa en el humano ante la presencia de pensamientos de gratitud, amor por uno mismo y un propósito.

Esto quiere decir que entre más nos amamos, apreciamos la vida y seguimos un propósito, nos mantenemos más saludables y jóvenes.

Esta armonía nos extiende la vida y la juventud.

Pudiera ser también por eso que cuando las personas se jubilan y no tienen un propósito, envejecen más rápido.

¿No es esto fantástico?

Seamos felices como langostas.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *