La Pantera Rosa 7.0 litros

La Pantera Rosa 7.0 litros

6 de septiembre de 1969, nace el primer episodio de este fenomenal personaje rosa que tanto me divirtió cuando era yo pequeño: “La Pantera Rosa”.

Derivada de la animación hecha por Isadore “Friz” Freleng y su buen amigo David Hudson DePatie, para la película del director Blake Edwards cuyo nombre fue justamente “The Pink Panther”.

Adquirió su propio carácter y personalidad gracias a su concepto sicodélico, despreocupado y ocurrente sumado a sus aventuras llenas de un despliegue de creatividad y buen humor, ya que las aventuras incluían a otros personajes sensacionales.

Alcanzando un éxito a tal grado de ser considerada como una de las series de dibujos animadas más grandes de toda la historia.

Por supuesto debemos sumar a otros talentos increíbles como por ejemplo el de Henry Mancini quien fuera el compositor de la música, la cual fue la rúbrica iconográfica de la Pantera.

Todos la conocemos y por eso pasaré al tema que me trae aquí este domingo por la noche frente a mi ordenador.

Quiero compartirles un dato sobre el extremo “panthermobile”, el auto que se aprecia en la presentación de inicio, y que conduce un niño.

Puede que suene muy infantil pero no lo es.

Sobre todo, si medio millón de dólares suena como cosa de críos.

Su creador, es un ser genial llamado Jay Ohrberg quien inventó también otros íconos automotrices de Hollywood como el Batimóvil de Batman Regresa, el DeLorean de Back to the Future, el General Lee de los Dukes de Hazzard, el Gran Torino de Starsky y Hutch, el auto de policía de Robocop, el Troncomóvil y algunos más de los Picapiedra, entre otros tantos.

Basado en un Oldsmobile Toronado con un motor de 8 cilindros y 7.0 litros este curvilíneo modelo de 7 metros de largo, no es tan bólido como parece pues su motor no funciona ni tampoco tiene permiso para circular.

Con esas sensacionales puertas tipo “alas de gaviota” es pieza de museo, y una muy costosa ya que ha sido subastado en un par de ocasiones.

La primera vez fue subastado por 120,000 dólares y la segunda en el 2011 por la friolera cantidad de nada menos que 570, 000 billetes verdes.

Esto me reafirma dos cosas, la primera: que la oportunidad de negocio está en todos lados, que todo tiene su precio, su tiempo y su forma: y la segunda: que la diversión sana, con alto grado de imaginación y humor no tiene precio alguno.

Por cierto, me caía mal el niño que conducía el auto, primero porque era el chófer de la Pantera, pero lo peor es porque al final se le olvida y la deja en el teatro por lo que el rosado personaje tiene que ir corriendo tras el auto al final de la presentación.

 

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