La rica paella

La rica paella.

Mencionar paella no sólo significa el exquisito platillo gastronómico, implica una riqueza más allá del paladar.

El delicioso placer de conocerla en primera instancia, se la debemos a los valencianos quienes diseñaron un platillo que sin saberlo se convirtió en una iconografía española.

Gracias a la interacción de osados navegantes que trajeron el arroz al continente desde Asia y a los sistemas de riego romanos se pudo sembrar y cosechar este cereal.

Un lugar propio para ello fue Valencia

También le daré crédito a los árabes que trajeron (aparte de las técnicas de cultivo), el azafrán desde tierras lejanas.

La paella nació humilde de origen campesino sin pretensiones más allá de las de solucionar el día a día, pero poco a poco se convirtió en un guiso de reyes, hoy día es un obsequio para la humanidad.

Como dato curioso la paella aparecía descrita con sus ingredientes valencianos actuales en el recetario del Papa Pío V en el siglo XV.

Más allá de lo que significa la palabra paella, de la cual no se sabe con exactitud su origen, unos dicen que es de origen latino, alguien más menciona al árabe como base, se afirma que es por el nombre de la sartén que se usaba llamada “patela” (ahora conocida como paellera), los más románticos dicen que se inventó para halagar a una dama y por eso es la contracción de “pa´ella”, en fin, me gustan todas las versiones porque pienso que eso sirve sólo para enriquecerla.

La versatilidad de maridajes entre los ingredientes que ofrece la paella es enorme, regionalmente entre los españoles le han dado su toque único y personal.

La condición de cocinar paella es tener presente a dos protagonistas por excelencia que son el azafrán y por supuesto al arroz como base absoluta.

Por cierto es importante mencionar que hay diferentes tipos de arroz (fino, bomba, valenciano, etcétera), que sí influye en el sabor final por su capacidad de absorber por medio del almidón, los sabores de los ingredientes y el agua que se usa para su cocción.

Pero sin ser tan estricto con el arroz que se use, el arroz sigue siendo arroz al final de cuentas, y con esa premisa, han surgido los diferentes tipos de paellas: a la Valenciana, a la campesina, a la mariscada (que guiso y es mi favorita), la mixta, y muchas más y que sería imposible mencionar y al menos para mí de clasificar.

 

Barcelona le dio al mundo la paella parellada o como los catalanes la conocemos: arròs a la mandra, arròs gandula o arròs de cec, que es una receta propia de un hombre llamado Juli Maria Parrellada.

Para cerrar este artículo diré que la palabra paella tiene la cualidad de unir a las personas, de unir culturas, y de ser referente de la creatividad de la raza humana así como de deleitarnos con su sabor, así que no dejen de degustarla seguido en cualquier forma.

Soy Pedro Fort y que viva la rica paella.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *