El director de orquesta deshumanizado

El director de orquesta deshumanizado

La ciencia va de la mano con la tecnología, a veces es magnífica, otras destructiva, en ocasiones genera desde un miedo sobre cogedor u otras veces la ternura más infinita, ya lo sabemos y es fascinante pero lo que sí es genérico es que siempre va a sorprendernos de mil maneras, ya sea para bien o para mal.

Resulta que en el famoso y espectacular teatro Verdi, frente a 800 personas, el director de orquesta YuMi ha conducido a toda una orquesta sinfónica y nada menos que al gran Andrea Bochelli, en una velada operística sin antecedentes.

La noche lucía fantástica. El bellísimo escenario, los músicos de primera línea, los instrumentos perfectamente afinados y el director calmo con nervios de acero.

Y el concierto dio inicio y fue una verdadera delicia.

Se pudieron escuchar piezas muy complejas como “O mio babino caro” de “Gianni Schicchi” de Puccini interpretada por la incomparable soprano Maria Luigia Borsi.

De igual manera se ejecutó “La donna è movile”, aquella aria famosa del “Rigoletto” de Verdi y quien mejor para entonarla que el magistral de Andrea Bocelli.

Hubo una perfecta presentación del pasaje del Intermezzo de Mascagni de la ópera “Cavalleria Rusticana”.

Sin embargo, ni estas dos grandes voces se llevaron la noche, tampoco la brillante ejecución instrumental realizada por orquesta.

Fue el director de orquesta quien lo hizo.

Aquella reunión se llevó a cabo durante el primer Festival Internacional de Robots que se celebró en Pisa.

Como ya lo adivinaron, el Maestro, el director de orquesta no era un virtuoso japonés.

Un robot dual, fue el que usó sus instrucciones almacenadas y controladas por un ordenador para, batuta en “mano” o mejor dicho “batuta en pinza” balancear y ordenar la cadencia de cada obra.

De esa forma el autómata de dos brazos denominado YuMi triunfó y dio una gran dirección en el debut de los androides dentro de esta disciplina.

Por supuesto hubo un gran Maestro detrás de la programación de YuMi, y fue Andrea Colombini quien dio los parámetros y movimientos para que este deshumanizado director diera su histórico concierto.

Habré que tomar en cuenta que un director de orquesta utiliza el brazo y la muñeca de manera que con estos movimientos los músicos le den el carácter y ritmo que requiere el Maestro.

Como si fuera poco, a YuMi se le puede sacar del ambiente teatral y ponerlo en muchas otras situaciones donde requiera que las manos robóticas de alta precisión sean requeridas

A modo irónico digo que quizá de ahí se pudo haber ido a hacer una cirugía a corazón abierto y después a sacar los intestinos de los camarones para una paella.

Es increíble lo que se puede llegar a realizar y las fronteras que se pueden abarcar con la robótica.

Recordar que no por nada ya es y será una de las industrias más rentables en los próximos años y nada la va a detener.

Ahora ¿qué futuro le aguarda a la humanidad?

No lo sé, estamos apenas en los albores, en la punta del iceberg de la robotización en este planeta tierra.

Espero que esto de la conducción de una orquesta no le quite el trabajo a los Von Karajan del futuro, si así será el futuro dudo que haya quien quiera seguir acudiendo a la ópera o a conciertos.

Opino que esta parte de la tecnología se la dejen a los grupos saltarines de los boys bands y a los korean kids stars que por ahora surgen por todas las alcantarillas de las grandes ciudades.

Les dejo un video de la presentación de YuMi.

firma.PEDRO.FORT.BERBEL-ok-HOMBRE-DE-NEGOCIOSdirector-orquesta-deshumanizado