El carpintero constructor de ideas

El carpintero constructor de ideas

Resulta que un buen amigo mío, me ha dicho que aquí mismo en Barcelona vive un hombre por demás genial.

Se trata de un carpintero llamado Herminio Fernández Fernández.

EL señor Fernández es jubilado y ha dedicado parte de su tiempo libre, en tratar de desvelar uno de los mayores misterios de la historia y que tiene que ver con los métodos de construcción de las pirámides de Egipto.

Antes de seguir, pensemos que los egipcios movieron cerca de dos millones de bloques de piedra de más de dos toneladas cada uno.

Cuando uno simplemente lo escribe o lo lee, no hay en la mente una idea cercana de lo que esto significa, por mucho que uno piense en esto, no hay parámetro de comparación con nada que hayamos visto o vivido para recrear estas cifras en movimiento.

Ahora si le sumamos que con la tecnología de hoy sería una labor increíble, menos es uno capaz de digerir como le hicieron los egipcios para construir tan portentosos monumentos.

El ingenio del ser humano queda de manifiesto con estas pirámides y podemos seguirnos con el arte, la arquitectura y un sin fin de disciplinas que requieren la intervención humana.

De esta manera el señor Herminio ha desarrollado una máquina de una simplicidad digna de ser admirada y por supuesto valorada por su creatividad, su funcionalidad y su exquisita propuesta.

Se trata de un dispositivo que de una forma lógica se suma a los propios escalones de la pirámide para ir desplazando el material de una manera relativamente sencilla.

El mecanismo se basa en dos largueros con levas o dientes que se apoyan en los peldaños, una plataforma que encaja en estas levas y que por medio de dos palancas puede mover piedras de más de 100 kilos como si se tratara de mover 15 kilos.

Impresionante ¿no?

Herminio cuenta que desarrolló a base de pura observación y lógica este mecanismo puesto que no creó un plano ni tampoco realizó ningún cálculo anterior a empezar a construir su prototipo en miniatura.

Al ver que era factible en pequeña escala, construyó en la azotea de su casa la máquina con la cual nos demuestra la forma de funcionar y el esfuerzo requerido para mover cientos de kilos fácilmente.

Ya lo he dicho con anterioridad, que la gente que innova, que se sale de los establecido para crear o construir grandes cosas a partir del desafío de la novedad, tiene mi respeto y total reconocimiento.

Por ello le dedico este escrito y espero que mucha gente le conozca.

Dejo este vídeo que nos muestra al hombre y su máquina en acción.

Sigamos construyendo.

firma.PEDRO.FORT.BERBEL-ok-HOMBRE-DE-NEGOCIOS