El Reloj del Apocalipsis : 23:57:30

El Reloj del Apocalipsis : 23:57:30

Resulta que a todo el estrés diario producido por tantas actividades apremiantes que tenemos, y nos hemos impuesto como humanidad, hay que agregarle una raya más al tigre: se trata de la cuenta final del famoso Reloj del Apocalipsis.

Expondré de manera breve lo que es este simbólico ícono de destrucción para aquellos que no conozcan mucho sobre el tema.

El año que cambió la visión de lo que se conoce como terror.

El gran golpe que necesitaba la humanidad para caer en lo más bajo como especie y desprestigiar en todo su esplendor y resplandor a la inteligencia.

Las consecuencias de una explosión nuclear no las sufrimos directamente, pero basta llenar nuestras mentes con las imágenes en libros o documentadas en la Internet:

Del hongo atómico, de los momentos después de ese mortal impacto, o de las secuelas. Esti para tratar de dimensionar la idea de una masacre, desolación y de devastación sin antecedentes que somos capaces de infligir a nuestros semejantes y al entorno de este pobre planeta en el que vivimos.

Durante este año fatal de 1945 los mismos investigadores que trabajaban en le Proyecto Manhattan con cede en Chicago, crearon “The Bulletin of Atomic Scientifics”, que es una publicación dedicada hasta nuestros días, a alertar sobre los peligros de la energía nuclear y de las armas de destrucción que se han creado con este medio.

Hoy día este boletín ha evolucionado y ha añadido un pulso más acelerado a su contenido tales como divulgar asuntos sobre la política internacional y sus posibles efectos bélicos, sobre empresas que tienen impacto en la economías de diversos países y que desestabilizan al mundo por los diferentes escenarios de intereses multinacionales y tecnologías por aparecer en un futuro próximo.

Como paréntesis dejo el enlace de este boletín:

http://thebulletin.org/

para quien le guste investigar.

Es en esta publicación, en 1947 que por primera vez aparece el llamado Reloj del Apocalipsis.

Fue realizado como una simple portada conceptual del tiempo que quedaba para la medianoche, en ese momento se llegaría a “El Día Final de los Tiempos”, “El Apocalipsis” , la ilustración tenía las manecillas apuntando a 7 minutos antes de las 12.

En 1949 se retomó la idea pero ahora más como un ícono donde se diseñaron los protocolos y circunstancias por la cuales deberían ser modificadas y colocadas las manecillas antes del “Día del Juicio Final”.

Desde esa fecha se han realizado movimientos importantes donde se puede apreciar que cerca hemos estado, cerca de que las manecillas se junten en su último tic tac.

Por ejemplo, cuando el presidente Truman anuncia en 1949, que la URSS (ahora de nueva cuenta Rusia), ha realizado sus primeras pruebas nucleares.

Aunque los soviéticos negaron este hecho, había comenzado de manera oficial la escalada armamentista nuclear en el mundo.

Las manecillas fueron colocadas a alas 23:57

El peor escenario fue en 1953 con la creación de la Bomba H o Bomba de Hidrógeno donde, en la prueba de semejante artefacto se borró del mapa un islote llamado Eniwetok, 9 meses después la URSS realizó sus pruebas con una bomba similar.

El Reloj fue situado en las 23:58.

Ha habido ocasiones donde el cucú ha querido asomar la cabeza, y otras como en 1991 donde parecía calmo a 17 minutos de dar las catastróficas noticias gracias a los acuerdos de reducción de armamento nuclear entre Estados Unidos y la Unión Soviética.

La última vez que oficialmente se movieron las delgadas agujas fue en el 2017 con la llegada de Trump a la presidencia de los Estados Unidos, las provocaciones con misiles de Corea del Norte, el conflicto con Rusia y por otro lado con China contra los estadounidenses y el cambio climático nos han dejado como resultado las 23:57:30.

En resumen y en teoría nos tienen contra las cuerdas los mismos gobiernos que deberían de protegernos a nosotras las personas.

¡Qué paradoja!

Por supuesto hay que ser menos ingenuos al dejarnos llevar por el relojito este.

Bien sabemos o al menos podemos imaginar que el nivel de posibilidades reales de destrucción masiva es más complejo, amplio y devastador y menos mediático, pero también más mesurado y cauteloso porque si se decidieran a destruir este mundo por la razón que fuera, la pregunta es ¿a quiénes podrían manipular e imponer su control si no existimos?

Se acaba este domingo de escritura y no quiero que se me haga tarde.

Aquí sigo vivo y presente… tic, tac.