Mi paisano Gaudí.

Mi paisano Gaudí.

La gran Barcelona, hermosa, próspera, ciudad dedicada a la creatividad humana, icónica y fuente de inspiración.

Mucho de eso gracias al genio de Gaudí.

Hagamos un ejercicio: propongo este experimento solo para darnos cuenta de las dimensiones de la genialidad de este gran arquitecto.

Imaginemos que entramos a una habitación, es grande.

Da la impresión de ser un laboratorio de esculturas extrañas.

En medio se encuentra una que destaca y succiona la atención.

Es un modelo sin igual que da la impresión de ser un esqueleto, uno orgánico, con una base estructural que nos remite a una construcción urbana porque se distingue una puerta.

El resto de esa escultura está basada en cordeles, de cada punta sujetados a cada extremo, cuelgan unos pequeños sacos con un peso determinado (los llamó funicules) y son usados como contrapesos, así cada cordel crea una curvatura, y son muchas, y cada una expresa armonía, podemos ver como se crea un conjunto visual exquisito, con anclajes dispersos y caprichosamente zigzagueantes.

Por aquí y por allá se ven espejos que usa para diseñar, y así este conjunto se convierte en una expresión artística más que en una maqueta arquitectónica.

Ahí está Antoni Gaudí i Cornet, mejor conocido simplemente como Gaudí.

Silencio, genio trabajando.

Aquí él construye visiones, conceptos, creaciones salidas de una mente diferente.

Sabemos que en este taller están prohibidas las aristas histéricas y líneas rectas que no existen en la naturaleza.

Acaba el día, Gaudí con su físico despreocupado de moda alguna, toma sus cosas, cierra su taller que curiosamente está situado donde hoy se erige la Sagrada Familia, es un terreno descampado que en un futuro se habrá de convertir en el corazón de Barcelona.

Se marcha con rumbo a su casa alquilada, una casa geométrica y trazada con toda la técnica que tanto le causa ruido mental.

Una vez dormido, su mente lo lleva a vivir en una casa propia, construida por él mismo, puede ver y tocar sus dimensiones, disfrutar de sus ritmos y sus dinámicas.

Sueña Gaudí porque la vida real es extraña y ése, el sueño que jamás sucederá.

Arquitecto innovador y visionario, logró obras maestras que son únicas en su tipo y en su concepción.

Gaudí es el tipo de persona que cambia al mundo y sus estereotipos sólo con moverse del eje de lo establecido.

Sabía que no podría ver terminada la Sagrada Familia, calculó que llevaría más de cien años terminarla por ser demasiado ambiciosa, aún así siempre la tuvo en mente y mientras vivió le dedicó varios toques personales, como por ejemplo en la fachada llamada de “La Pasión”, donde se encuentra su cuadrado mágico, de cuatro por cuatro cuadrados, con números en cada uno, la suma de los números en cualquier dirección suma 33, la edad de Cristo antes de morir.

Un dato poco conocido es que desde hace más de quince años, existe un proceso de beatificación para este gran personaje y es que se le adjudican algunos milagros además de ser reconocido como un devoto consumado.

Es hora de que yo vaya a soñar, pero desde que conozco la obra de Gaudí me siento muy identificado e inspirado por, porque mi manera de pensar radica en tratar de salirme de lo establecido y crear nuevos modelos, esquemas diferentes.

Por eso y algo más Gaudí y yo hablamos el mismo idioma.