Honor

HONOR PEDRO FORT

Como algunos sabrán he sido calumniado y falsamente acusado por el diario español El PAÍS.

Esta situación ha dado la vuelta al mundo a través de los medios de comunicación y las redes sociales, por personas sin escrúpulos, que no sólo han tomado dichas falsas informaciones, sin investigar su veracidad, sino que le han agregado de su cosecha, con el simple hecho de escandalizar y obtener ratings.

El difamar e inventar situaciones negativas alrededor de una persona, empresa, producto con el fin de desprestigiar, se ha vuelto algo común y se le llama “Astroturfing” (viene de Astro Turf, una marca comercial de tapetes sintéticos que imitan el césped. Se empleó el término para indicar algo creado artificialmente).

Aunque no es nada nuevo, y originalmente es algo empleado como herramienta de Marketing para lanzar una idea, opinión sobre una persona, producto, etc.,  haciendo creer que es algo espontaneo que proviene de la opinión pública, poco a poco se ha vuelto en una forma de desprestigiar a los competidores.

Por ejemplo, una compañía, en vez de decir que su producto es muy bueno, lo que hace es pagar una campaña de desprestigio en contra de algún competidor, haciendo creer que su producto es malo, nocivo… inventando estadísticas, casos con testimonios ficticios.

Se escriben artículos y se les paga a personas para que creen blogs, inserten comentarios en redes sociales, dando la impresión de que todo el mundo está enterado de ello y está de acuerdo.

Lo mismo se hace con personas y se emplea mucho también en la política.

Este es el mundo en el que vivimos.

Desprestigiar a alguien o a algo, es de lo más sencillo que existe.

Si se dice una mentira, se difunde y se repite lo suficientemente, se convierte en “verdad” y ya nadie la cuestiona e involuntariamente las personas ávidas de prevenir a su prójimo, se unen a la campaña de desprestigio, difundiéndola y agregando aún más datos ficticios o fuera de contexto que justifiquen su apoyo a una causa de la que realmente no saben nada.

No puedo atacar a toda la red, pero si a una de las fuentes obvias que ha manchado mi nombre y desprestigiado mis negocios.

Por lo tanto, he demandado a el diario EL PAÍS y al periodista que originó la historia.