Bienvenido al 2030

Un ladrillo más en el la pared (Another brick in the wall):

Existe un evento llamado World Economic Forum (Foro Económico Mundial) que se lleva a cabo cada año en la ciudad de Davos en Suiza.

En esta reunión los líderes políticos y económicos más influyentes del mundo se reúnen para hablar de los planes futuros para la humanidad.

Una de las propuestas que está tomando mucho auge es la de quitar la propiedad y que las cosas pertenezcan a todo el mundo.

Suena muy bonito, en especial si escuchan las presentaciones de Ida Auken, quien es miembro del Parlamento de Dinamarca y vocera de este concepto.

También pueden leer su artículo: “Bienvenidos al año 2030. No poseo casa. No poseo equipos o ropa”.

Este mundo del que hablan sería fantástico, si viviéramos en una sociedad con consciencia.

Dónde todos pensaran en el bien común y el progreso de todos.

Para mí, esto es muy preocupante, porque vivimos en una sociedad de control.

Siento que mucha gente va a adherirse a este concepto, porque una gran mayoría de personas no quieren responsabilizarse de sus vidas, esperan que los otros hagan las cosas por ellos, esperan que el gobierno les resuelva.

Cuando las cosas van mal es culpa de otros.

El principio es que, nadie utiliza su auto todo el tiempo, o su martillo, o su casa.

Por lo tanto, para sacar mejor provecho, en vez de tener un auto, en cierta forma lo rentamos y cuando no lo necesitamos, lo emplea alguien más, lo mismo con todo lo que llegamos a utilizar.

Suena bien como decía en un inicio.

¿Pero entonces quién es el dueño de lo que utilizaremos?

Precisamente esa elite que habla de este futuro.

Un gobierno o corporativo será el que nos proveerá de todo, decidirá por nosotros qué consumir y limitará nuestro consumo.

Cómo todo estará automatizado ellos decidirán por ejemplo, cuándo y por cuanto tiempo podremos utilizar la calefacción.

Qué comeremos.

A cuánta agua tendremos derecho.

Decidirán por nosotros qué estudiar, qué vacunas ponernos y cuando, medicar nuestra agua para que seamos dóciles para el bienestar común.

Es como decir quiero ir a la cárcel, ahí tengo techo, mis alimentos y se ocupan de mis necesidades básicas.

Lo tengo todo resuelto para mí.

¿Pero qué hay de nuestro derecho de perseguir libremente nuestros sueños?

¿De ser libres de elegir y decidir?

Y qué hay de la nostalgia, de los cálidos recuerdos de la familia, del reloj de la abuela que aún da las campanadas y los gemelos que llevaba mi abuelo que un día heredaré a mis hijos y después irá a mis nietos.

Como diría nuestro amigo Roger Waters: “It’s just another brick in the Wall” (Es un ladrillo más en la pared)

Una respuesta a “Bienvenido al 2030”

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